Faringitis, cómo tratar la enfermedad más común del otoño

Con la llegada del otoño, las inflamaciones de garganta se vuelven más habituales. En este artículo te contamos qué es y cómo tratar la faringitis.

Las inflamaciones de garganta son muy molestas y constituyen una de las principales causas de las visitas médicas en esta época del año. Mucha gente confunde la faringitis con otras enfermedades, como la amigdalitis o incluso la gripe, cuando en realidad son cosas distintas. En consecuencia, la mayoría de la gente no sabe cómo tratar la faringitis, y termina empeorando el problema.

Qué es la faringitis

La faringitis es una enfermedad leve, que suele durar de 5 a 7 días y afecta tanto a niños como a adultos. Consiste en una inflamación de la faringe que a pesar de no ser grave, sí puede resultar muy molesta.

La faringe es el conducto por el que circulan los alimentos y bebidas, y también nos ayuda a respirar y a hablar. Por eso, cuando se inflama podemos llegar a sentir un dolor fuerte y constante, solo con respirar.

La mayoría de faringitis son víricas. Pero también es posible que suframos una faringitis bacteriana. Y en cada caso necesitaremos un tratamiento diferente.

El primer síntoma de la faringitis es un repentino picor en la garganta, que suele ir acompañado de carraspeo, sequedad o incluso afonía. La evolución de la faringitis suele ser muy rápida, y estas sensaciones suelen derivar en un dolor que puede llegar a ser agudo cuando comemos, bebemos o al respirar.

En algunos casos, la faringitis viene acompañada de fiebre, inflamación de los ganglios o aumento de la mucosidad, razón por la que mucha gente la confunde con los resfriados o la gripe.

Cómo tratar la faringitis

Las faringitis víricas son sin duda las más habituales. Y con este tipo de inflamación, como ocurre con otras enfermedades causadas por virus (como la gripe), solo podemos utilizar medicamentos que ayuden a aliviar el dolor, como algunas pastillas para chupar, y remedios caseros que hagan contribuyen a que nos recuperemos más rápido.

Si por el contrario la faringitis que padecemos está causada por una bacteria y el dolor no disminuye al cabo de unos días por sí solo, podemos acudir al médico a que nos recete un antibiótico. Deberemos asegurarnos de completar el tratamiento y no dejarlo a la mitad para que el antibiótico cumpla correctamente con su función.

Remedios caseros

Independientemente de si nuestra faringitis es vírica o bacteriana, hay una serie de remedios caseros que nos ayudarán a sentirnos mejor más rápido.

El primero de ellos es mantener la garganta hidratada, porque como hemos dicho la inflamación de la faringe suele causar sequedad y carraspeo. Bebe agua, nunca demasiado fría o caliente, de forma constante a lo largo de todo el día.

En cuanto a la comida, evita alimentos demasiado fríos o calientes, aquellos con alto contenido en sal o especias, y opta en general por alimentos suaves, fáciles de digerir y tragar y con un alto contenido en agua.

Las infusiones, no demasiado calientes, con miel, manzanilla, eucalipto y otras hierbas también te ayudarán. Por un lado, mantienen tu garganta hidratada, y por otro, ayudan a eliminar las bacterias de la faringe que te estén causando la inflamación.

Las gárgaras de agua con miel y limón son otro de los remedios caseros que harán que tu faringitis desaparezca antes.

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